domingo, 27 de mayo de 2012


Odio por amor.

Antes de empezar con esto, que estoy seguro que a muchos les va a parecer las palabras de un marginado, quiero explicar:

1.      El autor de estas boberías tiene sus razones 
para escribirlas.
2.      La literatura es universal y expresa los sentimientos 
de todo aquel que escribe.
3.      Cuando se vive con miedo a hablar, es mejor escribir.

 Odio las manifestaciones públicas, las protestas pacíficas, las marchas por una causa “justa” y las peleas callejeras; porque todas las anteriores sirven de trampolín a ladrones, desocupados y resentidos para sacar toda su furia. Las marchas pacíficas terminan con un sin número de heridos, a los manifestantes los calla la fuerza pública y las causas de este pueblo están apilonadas en los juzgados.
Odio a todos aquellos que creen que viendo NatGeo o History se las saben todas. A los conductores de buses, a los taxistas que se creen víctimas de atracos y nos roban cada que ven la oportunidad.
Odio la política, aunque Platón no se canse de repetir que todos somos políticos; podría estar de acuerdo con eso si todos le robáramos por igual al país. Odio el acento paisa del expresidente Uribe cuando habla inglés (que poco orgulloso me siento de compartir algo con ese señor), odio a los que usan pantalones ajustados después de la rodilla ¿Tendrán espejo en la casa? ¿Tienen amigos? Odio al actual vicepresidente por ordinario, porque si Colombia “no tuvo memoria” al elegir a Petro como alcalde, Santos no tuvo respeto para con nosotros al elegir a Angelino como su fórmula de campaña.
Odio los huecos y los trancones de la ciudad, a los policías de tránsito que sólo sirven para llevar puesto un uniforme y un silbato. ¿Ya dije que odio a los taxistas? Si. Odio a los “Punk”, a los “Skin Head” y a los “Hippies”.
Odio a los expendedores de drogas, a los traficantes de armas y a los consumidores “gringos” de marihuana, crack, y demás sustancias que los pone “very happy”. Odio el invierno, el verano; pero no puedo odiar la primavera ni el otoño porque estas estaciones no pasan por estas tierras. Odio las telenovelas mejicanas que son las mismas desde que tengo uso de razón, sólo le cambian los protagonistas y el título.
Odio a los borrachos pelioneros, a los “ñeros” que me encuentro en la calle, a los que escuchan raggaeton y a los que bailan música electrónica. Odio a las palomas de la plaza, a los vendedores ambulantes, a los abogados honestos y a los que van a trabajar en corbata, (para mí estos forman un solo grupo).
Odio la publicidad, los medios de comunicación y a los trabajadores sociales. A las prostitutas de la calle 22 (que son en su mayoría travestis). Odio a los homosexuales liberales y a los cacorros de closet; a los primeros por avergonzar una cultura que cada vez tiene más adeptos, y a los últimos por vivir una vida “normal” mientras compran sexo con jóvenes y hasta los visten, los mantienen y les pagan la universidad (cosas estas que a veces no hacen con sus propios hijos)
Odio todo lo que me recuerda que soy humano. El dolor de los pobres, las canciones de cuna, la música norteña y el “rapeo” de los “cantantes de bus” en las tardes.
Odio el sexo en las mañanas y los besos que no saben a nada. Odio a Piedad Córdoba por “pantallera” y poco usable.
Pero si manifiesto que odio todo lo anterior es porque en el fondo del corazón (un corazón que late a medias a causa de las arritmias y el cigarrillo) me gusta que todo sea como es, así sin más, porque esto es lo que hay.

6 comentarios:

  1. Mas allá de criticar el hecho de hablar en negativo todo el tiempo, si quiero rescatar que logra que el mensaje llegue claro y conciso, confirmando la literatura, o el arte de escribir el medio de mayor expresión, la mejor manera de transmitir sentimientos, posiciones y hacer "volar" la imaginación con cada aseveración llegando incluso a estar de acuerdo con alguna de ellas... respetable el cierre, pero se siente mucha frustración y resignación, se espera una propuesta/solución o una posición/actitud mas propositiva frente a la cruda realidad... por lo demás, simplemente Genial!

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  2. Odio de no encontrar a persona que se rasque el ombligo...

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  3. Pues yo odio no haber escrito esto.

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    1. Hagamos un trato, será de los dos, heheehh

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  4. Mil gracias por COMPARTIR TUS REFLEXIONES
    y dejar las huellas en el corazón,
    con tu permiso me quedo para seguirte.
    Abrazos miles desde la pampa argentina.

    Amalia

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    1. Gracias querida Amalia. Me voy a dar una pasadita por el tuyo.Abrazos

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